Lydia Harrow.
Su mejor amiga desde la universidad: la que había estado a su lado en cada tormenta, en cada desamor, en cada risa nocturna. La que había sufrido aquel terrible accidente camino a casa. Las cámaras de seguridad descartaron cualquier juego sucio; fue un error del conductor. Tal vez Lydia perdió el control. Tal vez el destino decidió ser cruel ese día.
Pero nada de eso importaba ahora. Lo único que importaba era que Lydia había despertado.
—Ay, Dios… —Althea contuvo el aliento y abri