—No…
—¡Nada de negarse! —lo interrumpió Josh con rapidez, abriendo mucho sus ojos redondos en una mirada de fingida seriedad.
Beni suspiró pesado.
—Vainilla.
—¡Perfecto! —exclamó Josh con una voz tan luminosa que arrancó una risita al vendedor.
Todo lo que pidió Josh fue para llevar; no tenía intención de comer ahí. En cuanto les entregaron las bolsas, se escabulleron del concurrido puesto. Josh espiaba una y otra vez dentro de su bolsa de papel, como si no pudiera esperar un segundo más para pr