—¿Qué planes tienes para hoy? —Chase sonaba cálido del otro lado de la línea, ligero y relajado, como si no hubiera tenido una sola tarea desde la mañana.
Althea dejó escapar una risa suave y se llevó una rebanada de melón a la boca.
—No mucho. Todas mis cosas, y las de Josh también, ya están empacadas. Así que cuando sea hora de regresar a Solaviz, podemos irnos.
—Qué bueno. —Chase exhaló, y el sonido cargaba alivio—. Me preocupaba que te costara empacar todo. Me alegra que haya salido sin prob