Las palabras de Daven silenciaron a casi la mitad de los reporteros en la sala. Intercambiaron miradas incómodas, como si lo que acababa de declarar fuera demasiado impactante para tomarlo al pie de la letra.
—¿Habla... en serio? —preguntó uno de ellos, aún transmitiendo en vivo desde la entrada de la sede del Grupo Callister.
—¿Parezco estar bromeando? —respondió Daven con una sonrisa serena—. No tengo intención de retractarme de lo que acabo de decir.
No pasó mucho antes de que la prensa estal