Althea había suspirado más veces de las que podía contar; cada respiración era un intento por calmar los nervios que se le retorcían en el estómago. No dejaba de revisarse la apariencia, una y otra vez, asegurándose de que todo luciera perfecto. Su vestido combinaba con las camisas polo que llevaban Chase y Josh, un detalle que hacía que los tres parecieran coordinados a propósito, como una familia de verdad.
Sobre la mesa de la sala, había preparado un pequeño obsequio para llevar a casa de Cha