—Las noticias no paran —murmuró Daven, dejándose caer en la silla detrás de su escritorio. Sus ojos cansados se detuvieron en la pila de documentos que el equipo legal ya había procesado—. Maldita Vanessa. Está moviendo todos los hilos que tiene.
Arven permanecía de pie al otro lado del escritorio, entregando su reporte en tono grave.
—Logramos silenciar a la mayoría de los medios, señor Daven. Pero... siendo honestos, todavía hay algunos jugadores importantes con mucha influencia que se niegan