Aquella mañana, la mansión Miller ya estaba llena de actividad cuando el sol apenas empezaba a elevarse. El personal de servicio iba de una estancia a otra y los parientes comenzaban a llegar, mientras las conversaciones y las risas llenaban cada rincón de la casa. Ya no quedaba nada de la tensión de la noche anterior. Solo reinaba la emoción de que hubiera llegado el día que tanto habían esperado.
Naomi estaba sentada frente al espejo mientras un maquillador le daba los últimos retoques en la c