Lydia asintió despacio.
—Porque lo es.
Naomi la miró.
—El matrimonio cambiará muchas cosas —continuó Lydia—. Pero no creas que tienes que dejar de ser quien eres para empezar tu nueva vida.
Naomi guardó silencio.
—Yo también pensaba que, después de casarme, todo sería más fácil —dijo Lydia—. Como si tener a alguien a tu lado significara que la vida nunca volvería a hacerte daño.
Su tono seguía siendo tranquilo, pero sus palabras dejaban entrever algo más. Naomi sabía que Lydia no hablaba solo en