“Este parque era mi favorito cuando era más joven. Recuerdo haber llorado porque papá se negó a traerme aquí en mi cumpleaños número trece”, dijo ella entre risas mientras caminaban por un parque lleno de vida. Tony la acompañó y se rió de lo infantil que sonaba.
Durante toda la salida, sus ojos se quedaron pegados a su rostro, observando cómo le brillaban los ojos cada vez que reconocía algún lugar familiar. Habían recorrido gran parte de la ciudad en coche y ya eran las cuatro de la tarde, y