Cuando Damien escuchó a Harriett decir esas palabras en la mesa del desayuno, su corazón dio un vuelco de pura emoción. Estaba feliz de que por fin empezara a dejar atrás el pasado. Ahora solo necesitaba conseguir su perdón y ganarse su confianza.
—Estuve pensando en qué habitación dormirías y decidí darte una habitación separada de los niños. Así no invadiremos tu privacidad, porque desde luego no vamos a dejar a nuestros nietos ni un solo minuto —dijo Stacy una vez terminaron de desayunar.
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