—Estás enfadado, pero no es por mí —dijo Harriett en cuanto Damien regresó a su habitación.
Él se sorprendió al ver que ella seguía allí después de lo que había ocurrido entre ellos hacía una hora.
Se preguntó por qué había esperado a que regresara.
Damien entró en su habitación resoplando de rabia tras la conversación con su padre.
—Vete a tu habitación, Harriett —dijo mientras caminaba hacia su armario, ignorando por completo su presencia.
—Lo siento, pero ¿crees que vine aquí porque quiero p