—¿Papá? Mamá llamó. Dijo que hay una emergencia. —dijo Damien al entrar en el despacho de su padre.
Thomas Daniels estaba sentado frente a su computadora, con las gafas puestas, completamente concentrado en su trabajo. En cuanto Damien anunció su presencia, cerró el portátil y se giró hacia él.
—Siéntate, hijo. —le indicó el asiento frente a él.
—Supongo que ya te has encontrado con tu hermano. —Thomas se aclaró la garganta. No quería arruinar el fin de semana, pero necesitaba poner a Damien al