—Entonces, señorita Arnold. ¿Por qué salió corriendo a casa ayer? Quiero la verdadera razón, no esa mentira que inventó antes.
Tony hizo la pregunta y los ojos de Lily se abrieron de par en par.
—¿Q-qué quiere decir, señor? —balbuceó mientras bajaba la cabeza. No podía permitir que él le viera el rostro, porque la delataría de inmediato.
—No tenga miedo, señorita Arnold. No pretendo hacerle daño. Usted trabaja para mí y solo estoy intentando asegurarme de que está bien —la tranquilizó Tony al v