—C... creo que debería subir a mi habitación —dijo Lily en voz baja, rompiendo el silencio sepulcral.
Tony se volvió de inmediato hacia ella, con ganas de acercarse y estrecharla entre sus brazos.
—¡Espera! —la llamó Rachael antes de que pudiera levantarse.
Con suavidad, tomó la mano de Lily.
—Sabes que no siento nada más que cariño por ti, ¿verdad? —preguntó con los ojos llenos de tristeza y frustración.
Lily movió los labios para responder, pero no salió ninguna palabra.
—Me importas tanto co