31. El reencuentro
Catalina:
En el vuelo antes de la muerte de Pilar:
No salía de mi cabeza, su recuerdo aún me pesaba en el alma y en el corazón, en cuanto yo aborde ese avión para Santa Marta, iba con el corazón roto, aunque yo misma sabía que yo tenía el control de la situación y saber que Pilar era feliz, valía la pena todo lo que había hecho y tarde o temprano Cayetano lo entendería.
—¿Podría sentar aquí al señor Abadallah?—preguntó con tremenda cara de susto la azafata, mientras que un hombre altísimo, com