48. Mi cielo
Tano:
Dos días habían sido el calvario que atravesaba mi corazón y sin duda, el de mi esposa, la mujer fuerte que no quería verme en esos días, solo de recordar en como la vi alterada postrada en esa cama de hospital, odiándome con dolor, porque si, tenía razón de odiarme… yo había sido el asesino de mi hijo, de nuestros sueños como una pareja normal, ahora no sirve pensar en el “y, ¿si hubiera actuado con valentía?” de ahora, no me servía nada de eso. Habíamos perdido demasiado en una pelea a