«Capítulo Vigésimo Octavo»
Velkan ha sido cortado por el filo de una espada enemiga. Su cara inexpresiva se sostiene a pesar del dolor que hay en su costado. Los tres años lo han endurecido para ocultar su ser oculto. Ese interior dulce, de un muchacho sentimental solo lo deja ver, lo reserva para Anna.
Pronto la verá. No va a morir de forma estúpida. En la tienda es curado por médicos, su atención está centrada en él. Bebe un delicioso vino mientras terminan de vendar sus heridas. No podrá irs