Demetrio
Esto era lo que necesitaba. Una bella mujer que se tragara mi verga. Zuleima lo hacía de maravilla. Una vez terminé las clases, me vine a su apartamento para darle hasta que quedáramos cansados; de hecho, notifiqué que dormiría por fuera. Ya no tenía que cuidar mucho a mi hermana, ahora tenía al jefe como su novio, así que estará muy protegida.
—Eso es, linda, trágala toda… —Varios mensajes llegaron a mi celular.
No, no, no, no. ¡No puede ser cierto! Seguí empujando mi pene en esa cálida boca. Ahora sonó mi celular y ese era el timbre de Dante.
—Son insistentes.
—¡Mierda!
Con el dolor de mi alma me alejé de ese perfecto cuerpo desnudo y saqué mi celular del jean.
—Jefe, más vale que sea importante.
—Lo es gonorrea. Tienes media hora para que llegues a sacar a Anastasia Moore del lugar que te mandamos, ponte el traje. Está en peligro, en camino van Sebastián y Ezequiel.
—¡¿Qué mierda?! Ella no es relevante.
—¡Es la hermana de la madre de la hija de un amigo! No sabemos dónde