Milena
Suspiré una vez que terminé de hacer mis ejercicios de yoga. ¿Quién iba a creerlo? Que nadie se entere de esto. Me atacarán como solo ellos saben hacerlo. Sonreír. Me duché, bajé para acosar a Sergio, debía llevarlo al colegio. Mientras se coordinaba quién los recogería a todos los pequeños para llevarlos a las clases, quién será un miembro de Jaque Mate. Hasta entonces era la responsable de mi hermano.
—¡Campeón, no demores! Debo llevarte a clase.
—¿No vas a desayunar?
—¡Ya lo hice!
—Estás muy rara.
Le di un beso. Cada día me arrepentía tanto, de solo pensar que pude perder a mi hermano… Yo misma me hubiera dado un tiro.
—Estoy normal.
—No, desde que regresaste eres diferente.
—¿Y diferente te gusta?
—Te ves más bonita.
—Esa es Andrea.
—Andrea es elegante, sofisticada y egocéntrica. Tú eres más lista y linda. Pero muy amargada. Aunque ya no te enojas.
—Gracias. Anda, desayuna. Debemos salir.
Sonó mi celular y era Steven, mi profesor de yoga en la clínica de reposo a la que fui