Enrique Vargas
Preparaba la presentación para la reunión con los nuevos inversionistas conseguidos por el gerente de las empresas de alimento; eran las que dirigía el tío Raúl. Sonó el celular; era Liam. Me pareció extraño, no suele llamarme a menos que sea algo demasiado importante, ya que sus hermanos siempre lo protegen y son ellos los que hacen muchas cosas.
Aunque, debo reconocer, que desde mi regreso a Colombia todo lo había sentido extraño, mi mente escondida bajo esa nube provocada por