Dante
Subí al segundo piso y me fui al balcón trasero de la hacienda. A papá le gustaba meditar. Al llegar, ahí se encontraba, en la mecedora, con Rafita a su lado. Como si necesitara de él para volver a ser el de antes.
—Papá.
—Dante. ¿Pasa algo?
—Quería hablar contigo.
Enrique, Victoria y Liam vendrán en unos minutos. Me mandaron primero por ser el psicólogo. —Se echó a reír.
—Los mandó Verónica.
—Sí. En unos minutos llegará el resto de tus hijos. ¿Todo bien?
—No, realmente siento algo de rem