Dos años atrás
Dante
Sentía ira, con cuidado me alejé y, desde un punto donde creí que podía disparar, lo hice. Estos no serían los muñecos de los entrenamientos. Aquí iba a iniciar mi lista de muertos y eso sucedió, comencé a matarlos. Las palabras de mi abuelo Fausto llegaron a mí…
—Hijo.
Esa mañana lo ayudé con el ganado para marcar, sus achaques se habían vuelto más seguidos. Desde hace tres meses pasa más en el médico que en casa, según sus palabras.
» Estos achaques me han puesto a pensar