Haku
Desperté temprano, pero el cuerpo cálido a mi lado me convenció para quedarme más tiempo y no hacer ejercicio. Tenía hasta el jueves para convencerla de que continuáramos una relación y aún no era el momento de sacar el amigo que mandó Milena. Miré el reloj de la mesa de noche y eran las cinco de la mañana. Solo había dormido dos horas.
Andrea era insaciable, descansaba unos minutos y volvía con más energía y eso, para un hombre como yo, era increíble. Recordé el oral que me hizo hace unas