Dante
Se demoró cinco minutos en ingresar al baño. Comencé a enjabonarme cuando tomó la esponja, le aplicó jabón y comenzó a restregarme la espalda. Mi verga comenzó a levantarse.
—¿Estás celoso? —negué.
—No, pero comienza a molestar el escuchar cada vez que está Haku presente lo atractivo que es saliendo de la boca de mi novia. —Me di la vuelta—. Quiero hacerte ver que, si yo lo dijera, se me armaría la de Troya.
—No soy celosa.
—¡Ah! ¿No? Eliminaste a todos mis contactos de mis amigas. —Se pu