Enrique Vargas
Hoy era el día. Me casaba con la mujer que amaba con el alma y desde que éramos pareja, aún más. La imagen del espejo decía que ya estaba arreglado para unirme de por vida a una preciosa mujer. No será una boda con bombos y platillos; lo haremos por ahora por lo civil. Y más adelante llegará la boda por la iglesia.
Cuando sea prudente, traer orquestas, mariachis y el conjunto vallenato que le gusta a mi suegro. Mi madre ayer me ayudó a comprar los anillos de matrimonio. Espero le