Las 3:22 de la mañana, según el microondas.
Liam lo sabía porque llevaba varios minutos mirando la luz verde del reloj como si necesitara que algo en la cocina tuviera una hora, aunque él ya hubiera perdido la noción del resto.
El penthouse estaba oscuro.
Solo brillaba ese rectángulo barato.
Alice se había burlado de él la primera semana.
Le había dicho que una cocina así no combinaba con un microondas que parecía de motel de carretera.
Él nunca lo cambió.
Funcionaba.
Y lo funcional, según él, n