SIN ÉL
La respuesta de Liam había llegado en siete minutos: los tres puntos, luego una pregunta breve, escrita con esa economía que usaba para las cosas que podían pesar demasiado si se adornaban. ¿Solo tú y yo? Alice no respondió. No porque no supiera qué decir, sino porque la respuesta exacta estaba doblada en cuatro dentro del cajón. Lo quiero. Todavía no se lo había dicho. Todavía no era el momento. Pero el momento había dejado de parecer una imposibilidad y había empezado a parecer una distancia q