La segunda llamada de Liam llegó dieciséis minutos después de la primera.
Alice todavía tenía el teléfono sobre la mesilla, la frase del corredor instalada entre las costillas y Max dormido en la cuna cuando la pantalla volvió a encenderse.
Liam.
No era mensaje.
Otra llamada.
Alice miró el nombre durante dos timbres.
La primera llamada había dejado algo en la habitación que todavía no terminaba de asentarse: la pregunta de Liam, la respuesta de Alice, el silencio después de esta, la forma en qu