Lo que tú decidas dejar entrar. Alice la llevaba desde las once y media del lunes, desde el instante exacto en que la puerta de cristal se abrió, Valeria entró al corredor y la frase quedó suspendida entre los cuatro metros. No había sabido qué hacer con ella entonces. Había hecho lo único posible: guardarla, en ese lugar interno donde iban quedando las cosas de Liam que todavía no tenían nombre oficial pero pesaban en la dirección correcta.
El taxi de vuelta tampoco fue el espacio adecuado. Val