Valeria llegó a las ocho y media con el café y con la cara de quien ha pasado la noche procesando algo que no podía procesar en presencia de nadie.
Alice estaba en el despacho con las ocho hojas de Natasha extendidas sobre la mesa en el orden exacto en que las había leído.
No las había vuelto a mezclar.
Eso era importante.
La transcripción de Richard primero. El correo al médico después. La nota de Natasha al final. Tres piezas, tres temperaturas distintas, una sola conclusión: Margaret no habí