La respuesta de Liam al mensaje de Alice decía: Mañana entonces. A las cuatro.
Alice la leyó el lunes por la noche, con Max dormido en la cuna y el teléfono iluminando apenas la oscuridad. Cinco palabras bastaron para que el cuándo del corredor terminara de encontrar lugar en el calendario. Esa noche durmió.
El martes llegó con el hotel en su ritmo habitual. Alice fue por Max temprano. Lo encontró despierto, con los ojos fijos en el móvil de estrellas. Cinco meses. El peso distinto. La atención