La confirmación de Liam seguía en Alice desde la noche anterior.
A las cuatro.
Dos palabras suficientes.
No había hecho falta más. No una explicación. No un gracias. No una nueva forma de acercarse a lo que ninguno de los dos estaba nombrando todavía. Solo la hora, repetida con el mismo peso con que ella la había dicho.
A las cuatro.
Alice la había leído antes de dormir, con Max ya en la cuna y el libro de la luna sobre la mesilla. Después había apagado la pantalla y había dejado que el silenci