La primera respuesta de Liam llegó en el idioma equivocado.
Alice estaba junto a la ventana de la habitación 114, con Max en brazos y la luz de octubre entrando suave sobre la palmera de Thomas, cuando el mensaje apareció en la pantalla.
¿Cenas conmigo esta noche? Solo nosotros. Fuera del hotel.
Leyó la frase una vez.
Después bloqueó el teléfono.
No porque no quisiera verlo. No porque la idea de una cena fuera desagradable. Ese era precisamente el problema: una parte de ella habría querido acept