La línea de Liam decía: Sabía que serías tú. Siempre supe que serías tú.
Alice la leyó el jueves por la tarde, con el hotel en su ritmo de siempre y Max concentrado en la lámpara beige desde la hamaca portátil. No necesitó analizarla. La frase encontró su lugar junto a las otras que Liam había aprendido a decir sin adornos, precisamente porque ya entendía que lo importante no necesitaba espectáculo.
Esa nueva línea confirmaba algo que Alice había entendido en el jardín: Liam no había esperado un