Lo que Alice había empezado a decir en el bar, con la mano sobre la de Liam, era una pregunta.
—¿Cuándo quieres volver?
No preguntó si quería volver. Esa respuesta ya existía desde antes, en el beso del miércoles, en la forma en que Liam había aprendido a estar sin tomar. Alice no necesitaba preguntarle si quería. Lo que necesitaba saber era cuándo.
Liam bajó la mirada hacia sus manos unidas. Cuando volvió a mirarla, no había prisa en sus ojos.
—Cuando tú quieras —dijo.
Alice sostuvo su mirada d