Valeria llegó con el café y la cara de quien ha pasado la noche procesando algo que no podía procesar en presencia de nadie. Alice tenía las ocho hojas de Natasha extendidas en el orden exacto en que las había leído. No las había vuelto a mezclar. La transcripción de Richard primero. El correo al médico después. La nota de Natasha al final. Tres piezas, tres temperaturas, una sola conclusión: Margaret no había improvisado el desastre. Lo había diseñado con paciencia.
—¿Dormiste? —preguntó Valeri