El sábado por la noche, antes de apagar la luz, Alice respondió al ¿Mañana? de Liam con una sola palabra.
Sí.
No agregó ninguna explicación, porque hacerlo habría debilitado la decisión. Esa vez el mensaje decía exactamente lo que tenía que decir: que el cuándo ya tenía fecha, que el asentimiento del corredor había encontrado un lugar en el calendario y que ella, por primera vez en mucho tiempo, no estaba reaccionando a una amenaza, sino eligiendo un paso.
Después cerró el teléfono y lo dejó boc