El párrafo se quedaba.
Alice lo había decidido antes de las cinco y se lo había escrito a Liam con una precisión que no admitía segunda lectura.
El párrafo se queda.
Liam había respondido una sola palabra.
Entiendo.
Y esa palabra seguía en la pantalla apagada del teléfono, aunque Alice ya no la estuviera mirando.
El párrafo se quedaba, sí.
Pero mientras Max seguía en la hamaca portátil, mirando sus propias manos con la concentración de quien acababa de descubrir que podía mover algo del mundo s