Las horas se deslizaron. El sol desapareció, y la única luz en la sala provenía de la proyección y la lámpara de escritorio. Habían pasado de los gráficos financieros a la revisión de la estrategia de Dante.
—Dante solo actuará si cree que mi padre es una amenaza para mi —dijo Alessandro, frotándose la nuca, un gesto de cansancio que humanizó su figura de depredador—. Pero Dante sigue siendo un Vieri. Si ve que la familia está cayendo por mi causa, podría intentar detener la auditoría por su cu