Dominic asintió con una sonrisa dibujada en su rostro, él está sintiendo como su corazón no deja de latir con fuerza en su interior mientras que se encargaba de conducir a Anastasia hacia su habitación. Cada paso que daban, era como si el camino para ellos fuera eterno, y el aire a su alrededor, se había convertido en su mayor cómplice.
Al llegar a la habitación, este lugar estaba siendo abrazado por una suave luz proveniente del exterior. La ventana de la habitación de Dominic seguía abierta