72. Arena Letal
Sonya intercambió una mirada con él. No podían perder más tiempo. Con el corazón martillándole el pecho, ayudó a Tabat a ajustarla mejor sobre su espalda y se dispusieron a seguir avanzando entre las rocas. El desierto podía ser su tumba… o su única salvación.
Tabat siguió caminando con paso firme, aunque el peso de Celeste sobre su espalda y la tensión que sentía en cada músculo lo hacían sentir como si llevara el peso de todo el desierto sobre sus hombros. La cueva que Celeste había mencionad