28. Venganza
—¿Tu familia? —repitió con desdén —¿Acaso ya olvidaste que pudimos haber formado una familia juntos? Que todo esto no tendría que haber ocurrido si no me hubieras abandonado por él.
Los ojos de la mujer brillaron con una mezcla de ira y dolor. Su pecho subía y bajaba con rapidez por la intensidad del momento, pero no iba a permitir que Kael viera su vulnerabilidad.
—Lo que tuvimos quedó en el pasado, Kael —dijo con voz firme, aunque sus manos temblaban ligeramente al sostener a su hija —Fue un