"Parece que conmigo sí haces excepciones, Liam." Le dije con una sonrisa traviesa.
"Pues no lo puedo evitar" me contestó riéndose, y se puso un poco rojo.
Su sonrisa lo hacía ver tan guapo que hasta me puse nerviosa.
Nos acercamos a las rejas del parque, y desde afuera ya se podía ver lo bonito que era. Cuando el guardia nos vio llegar, abrió la puerta de inmediato y nos saludó con mucho respeto. Liam le dio las gracias, y entramos al parque.
El sol ya empezaba a esconderse, y no pude evitar pre