"Tranquila, cariño. No pasa nada, no hiciste nada malo, ni tampoco me traicionaste. De hecho, hiciste algo que la mayoría de la gente es incapaz de hacer, me honraste y cumpliste con tu promesa." Me dijo y me beso el cuello.
"Tú y Kaira no tienen nada de qué avergonzarse." Me dijo, mirándome con sus ojos negros de lobo.
"Muchas gracias, Tamia, gracias de verdad por volver a mí." Me dijo con lágrimas en sus ojos. El miedo se vislumbraba en él.
"Tu decisión no fue tomada en vano, Tamia. Te prometo