Miré a Avery sorprendida, ella también me miró.
"No voy a dejar que esta perra siga diciendo estupideces." Dijo a modo de explicación, haciéndome reír.
Amanda seguía gritando porque la plata estaba quemándole su carita, que ya no iba a ser tan bonita después de eso.
Tomé agua limpia y le lavé la cara con cuidado, quitándole los restos de plata, mientras sus lágrimas caían como si fuera una cascada cristalina, pero no sentí ni una pizca de lástima.
"Ahora que ya te diste cuenta de cómo es a las m