Damián sonrió amargamente:
—Solo fue descuido en el pasado. Como ella siempre estaba enferma, la cuidé un poco más, pero no hay ninguna relación íntima.
A Alejandro no le gustaban estas evasivas y arrojó la pieza de ajedrez al suelo:
—¿Sin relación íntima la tratas como a una diosa? Su enfermedad es congénita, pero la de tu esposa es por tu culpa. ¡Ten algo de conciencia!
Damián bajó la cabeza:
—Lo sé, abuelo.
...
El día 2, Aitana recibió un regalo—
Una placa para perro.
En la pequeña placa redo