Damián se lo puso personalmente a Aitana:
—Lo hice bendecir especialmente en la iglesia, para protección. Dicen que es muy efectivo.
Aitana intentó quitárselo, pero Damián le sujetó la mano, mirándola intensamente:
—Le pedí a los dioses que Aitana esté segura y feliz, sin preocupaciones cada año.
Aitana apartó la mirada, evitando los ojos apasionados de Damián.
Al anochecer, se vieron obligados a dormir juntos.
Las luces del dormitorio se fueron apagando una a una hasta quedar en completa oscuri