El día de la operación, Damián seguía sin regresar.
El viejo patriarca de los Uribe estaba furioso. Para demostrar la importancia que le daba a Aitana, el anciano vino personalmente a supervisar, acompañado por Diego, Fernando y su esposa.
Al llegar al hospital, no pudieron evitar atender a los visitantes, pero afortunadamente la sirvienta que acompañaba a la anciana era muy hábil y cumplió perfectamente con todas las formalidades.
Alejandro, considerando la situación general, dijo: —Es Damián q