Al otro lado, un prolongado silencio.
El corazón de Aitana se fue enfriando lentamente.
Ya intuía la decisión de Damián.
De repente, sonrió levemente.
Claro, ella no era el amor de la vida de Damián, ¿cómo pudo pensar que él cambiaría de opinión por sus súplicas? Siempre había sido implacable con ella.
Finalmente, Damián habló en voz baja: —Aitana, lo siento.
Lía había intentado suicidarse y estaba grave. Solo Joaquín podía operarla.
Después de considerarlo detenidamente, Damián tomó su decisión