La nieve en Palmas Doradas se había derretido
Damián aún no había regresado.
Al revisar el calendario, Aitana descubrió que ya era día 12, y el concierto del violinista sería esta noche a las ocho.
De repente, Aitana sintió muchas ganas de asistir, de ir sola.
La empleada doméstica, preocupada, le aconsejó con insistencia:
—Apenas se ha recuperado de su enfermedad. Si sale y vuelve a resfriarse, sufrirá de nuevo.
—Me pondré un abrigo de plumas más grueso —respondió Aitana.
La empleada no tuvo má